carlos tajuelo

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    19 imágenes en: Automatismos gimnásticos a media tarde
    Paul Eluard
    La muerte, el amor, la vida

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    Creí que me rompería lo inmenso lo profundo
    Con mi pena desnuda sin contacto sin eco
    Me tendí en mi prisión de puertas vírgenes
    Como un muerto sensato que había sabido morir
    Un muerto coronado sólo de su nada
    Me tendí sobre las olas absurdas del verano
    Absorbido por amor a la ceniza
    La soledad me pareció más viva que la sangre

    Quería desunir la vida
    Quería compartir la muerte con la muerte
    Entregar mi corazón vacío a la vida
    Borrarlo todo que no hubiera ni vidrio ni vaho
    Nada delante nada detrás nada entero
    Había eliminado el hielo de las manos juntas
    Había eliminado la osamenta invernal
    Del voto de vivir que se anula.
    Tú viniste y se reanimó el fuego
    Cedió la sombra el frío aquí abajo se llenó de estrellas
    Y se cubrió la tierra
    De tu carne clara y me sentí ligero
    Viniste la soledad fue vencida
    Tuve una guía sobre la tierra y supe
    Dirigirme me sabía sin medida
    Adelantaba ganaba tierra y espacio

    Iba hacia iba sin fin hacia la luz
    La vida tenía un cuerpo la esperanza tendía sus velas
    Provisora de miradas confiadas para el alba
    De la noche surgía una cascada se sueños

    Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla
    El primer rocío humedecía tu boca
    Deslumbrando reposo remplazaba el cansancio
    Yo amaba el amor como en mis primeros días.

    Los campos están labrados las fábricas resplandecen
    Y el trigo hace su nido en una enorme marea
    Las mieses la vendimia tienen muchos testigos
    Nada es singular ni simple
    El mar está en los ojos del cielo o de la noche
    El bosque da a los árboles seguridad
    Y los muros de las casas tienen una piel común
    Los caminos siempre se encuentran

    Los hombres están hechos para entenderse
    Para comprenderse para amarse
    Tienen hijos que serán padres de los hombres
    Tienen hijos sin fuego ni lugar
    Que inventarán de nuevo a los hombres
    Y la naturaleza y su patria
    La de todos los hombres
    La de todos los tiempos.
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    Copyright © 2017, carlos tajuelo