alfonso infantes

EXPOSICIONES
30 imágenes en: ¿Y SI VANDELVIRA...?
LOS RECORRIDOS DE LA MIRADA: DEL ESTEREOTIPO A LA CREATIVIDAD La creatividad está considerada como uno de los pilares fundamentales en los que ha de apoyarse toda la enseñanza y educación que se precie de actual y renovada. Principio generador de todos los principios pedagógicos ya que, si hacemos una educación creativa, ésta será necesariamente activa y personalizadora, intuitiva y sensible, socializadora y cooperativa, lúdica y divertida. La naturaleza de toda propuesta de cambio cuyo objetivo sea la aplicación de estrategias para el desarrollo del aprendizaje significativo, de habilidades cognitivas, lleva implícito como ingrediente esencial la creatividad. Insertar la creatividad en la vida implica reconsiderar y ampliar la percepción, la comprensión y la interpretación de la realidad a través de un pensamiento que posibilite el diálogo, la apertura a lo nuevo, la predisposición y el desafío, el manejo y análisis de la información. Incluye también el enriquecimiento que supone la interacción en contextos creativos. La educación creativa se propone crear personalidades dotadas de iniciativa, plenas de recursos y de confianza, tolerantes y listas para afrontar problemas personales e interpersonales: individuos pacíficos y dispuestos a la colaboración. Nuestra sociedad se encuentra en el punto medio de un gran cambio significado por la globalización, el rápido desarrollo de las tecnologías, la erosión de la paz y justicia social y el deterioro del equilibrio medioambiental del planeta. Ante esta situación, una mayoría creativa puede ser el punto de referencia del que surja un futuro diferente, una nueva cultura. Carmen Molina Mercado ¿LA REALIDAD DEL SUEÑO O EL SUEÑO DE LA REALIDAD? El Renacimiento supuso redescubrir las fuentes del clasicismo grecorromano desde perspectivas de innovación. Sin miedos ni reparos hacia la mirada retrospectiva, pero tampoco sin escrúpulos hacia el futuro, ni mucho menos al presente. Ser clásico -en el mejor sentido de la palabra- no significa abdicar del presente, sino sobredimensionar los conceptos y las formas, actualizarlas, hacerlas universales trascendiendo coordenadas espacio-temporales. No se trata de anclarse en el pasado sino de liberarse incluso del presente; no es cuestión de regresar sino de tomar impulsos apoyándose en la historia, de afirmarse en el tiempo para orientarse en otras brújulas menos intencionadamente imantadas. «Re-nacer» no significa tener capacidad para volver a vivir sino para sobrevivir en el tiempo: vivir las armonías y simetrías de la historia desde nuevos puntos de fuga. ¿Qué pasaría si nos situáramos en la hipótesis creativa que plantea Infantes y, a través del túnel del tiempo, pusiéramos los medios técnicos de hoy al servicio de las ideas y el ingenio de un artista como Andrés de Vandelvira? Veríamos -como Alfonso- la misma obra, pero traducida a lenguajes de actualidad y futuro. Y eso es precisamente el arte: la capacidad de emocionar a través y a pesar de las contingencias del tiempo y del espacio trascendiéndolos. Alfonso respeta la obra de Vandelvira y, a la vez, la realza y pluridimensiona a través de las posibilidades que ofrecen -hubieran ofrecido- las nuevas tecnologías. ¿Qué hubiera sucedido si Vandelvira hubiera contado con los medios de Infantes? Quizás la obra vandelviriana -y la catedral de Jaén, por excelencia- no sería la que es sino la que no pudo ser en el sueño y la voluntad del artista: querer no es siempre poder. ¿Qué hubiera ocurrido si, en el ayer de hoy o en el hoy de ayer, Alfonso Infantes y Andrés de Vandelvira -ambos eminentemente renacentistas- se hubieran conocido y trabajado juntos? Es la realidad tan estérilmente pragmática que merece la pena soñar con la fertilidad de la utopía. José Román Grima
Copyright © 2017, alfonso infantes